Hay que seguir adelante, no podemos renunciar a la vida y menos por amor. es difícil aceptar . Que tu esposo/a de un momento a otro te que quiere el divorcio; eso duele, a unos mas, a otros menos, pero duele.

Actualmente el matrimonio se valora muy poco, hasta se escucha decir por ahí; que es mejor el divorcio, cosa que causa tristeza. no fue así antes; El modernismo a vuelto la gente carente de sentimientos, personas facilistas, al primer disgusto solo se les ocurre decir…separémonos.

Ya no te quiero, es una frase común en estos días, sin temor a equivocaciones se puede decir, jamás hubo amor. El amor es un sentimiento puro; no se quita de la noche a la mañana, partiendo de ese punto es mejor decir gracias amor por todo lo vivido.

Es difícil asumir que el desamor ha llegado a nuestras vidas; ya que el hombre es animal de costumbres, y por tanto hay quien se resigna ante este sentimiento; no creando otras expectativas que continuar en una relación cortés, pero claro está, no es probable que el otro acceda a ello.

Sería un intento de prolongar algo que podría convertirse en una agonía. Y la agonía en el amor es muy desagradable y puede llevarnos al aborrecimiento por el otro; lo cual ya lindaría con la peligrosidad y los límites que jamás se deben rebasar.

Si el desamor llega es mejor separarse

Cuando el desamor llega a nuestra vida como pareja, es mejor separarse y convertir la relación en un amor amistoso, quizás sea la mejor solución.

El desamor no suele ocurrirles a los dos miembros a la vez. Ojalá fuera así, pero es algo inusual, desgraciadamente, porque se evitarían de ese modo muchos sufrimientos; es por eso que ante el desamor los dos sufren, es un momento de duelo de pérdida para los dos.

Si se sabe asumir esta fase sin dramatismos neuróticos, pueden evitarse muchos sufrimientos extras; producto de la resistencia a que puedan producirse cambios, entre los que por supuesto está la separación.

El desamor puede ser un motivo de separación para evitar daños mayores. Cómo llevar mejor una separación cuando el desamor protagoniza nuestros sentimientos hacia el otro. Mirar hacia otro lado sabiéndose dueño de la vida de uno y de los sentimientos, con control sobre ellos, sería lo óptimo.